Tratamientos farmacológicos para la Dermatitis Atópica

En este apartado hacemos referencia, a modo informativo, de los tratamientos farmacológicos existentes hoy día para tratar la atópia. Debe tenerse en cuenta que dichos tratamientos deberan ser prescritos por un médico, y nunca se recurrirá a la automedicación ya que el proceso de atópia requiere de un importante seguimiento médico para valorar si resultan efectivos según cada caso.

 Tratamiento del picor:

  • Anestésicos locales: La benzocaina y la lidocaína pueden ser empleados en casos de prurito severo por su baja toxicidad. En cualquier caso, su uso en niños deberá ser aconsejado por un médico. Un caso concreto es el de la capsaicina. Al principio provoca un aumento de la sensación de enrojecimiento y picor pero, tras su uso prolongado (3-4 veces al día) es capaz de neutralizar la señal neurológica causante del prurito, siendo efectiva en casos de picor localizado.
  • Antihistamínicos: Aunque su uso por vía tópica no siempre es aconsejable, ya que pueden producir reacciones alergicas, son de ayuda en algunos casos de prurito. El más utilizado es la difenhidramina. Existen dos tipos de antihistamínicos, los sedantes y los no sedantes. Los primeros (ciproheptadina, hidroxicina…) son más efectivos, aunque existen otros menos sedantes que también han demostrado cierta eficacia (loratadina, cetirizina, terfenadina…). En cualquier caso, siempre que se utilicen preparados tópicos que contentan estos medicamentos, deberan extremarse precauciones frente a la exposición solar, ya que son medicamentos altamente fototóxicos.
  • Corticoides tópicos: No tienen un efecto áltamente efectivo contra el picor, pero en ocasiones pueden ser útiles si se emplean conjuntamente con lubricantes de la piel. El más empleado es la hidrocortisona.
  • Agentes contrairritantes: Son productos como el mentol, el alcanfor, el amoníaco…Al aplicarlos sobre la piel producen una leve irritación local más intensa capaz de amortiguar a la que se tenía.

 Tratamiento de las lesiones:

  • Corticoides tópicos: Son muy eficaces en las formas leves y moderadas de la enfermedad. Se usaran conjuntamente con tratamientos emolientes. Existe un ámplio abanico de moléculas, desde corticoides de baja potencia hasta corticoides más fuertes. La elección de éste vendrá condicionado por la zona que presenta el brote, el estado del mismo, la edad del paciente…Es importante no recurrir a la automedicación, ya que los efectos secundarios de estos tratamientos son elevados. Para evitarlos se establecerá una pauta de duración específica según el caso. Por norma, su uso no deberá extenderse más de 10 días.
  • Corticoides orales: Su uso se reserva a las formas graves de la enfermedad. Si bien mejoran de forma evidente el aspecto de las lesiones, su retirada puede provocar una reagudización del cuadro de atópia. El uso de corticoides por vía oral debe ir asociado a un tratamiento de rehidratación de la piel.
  • Macrólidos inmunosupresores: Este grupo de medicamentos han demostrado una alta eficacia en casos graves de atópia. Aún así, son el tratamiento de última elección cuando los anteriores no han resultado eficaces, ya que presentan un perfil de seguridad menor. Es por ello que se recomienda precaución en su uso, limitándose a periodos cortos de tiempo y de aplicación intermitente. No estan recomendados en niños menores de dos años ni en personas inmunodeprimidas. Las moléculas más empleadas son el tacrolimús y el pimecrolimús. El primero se usa en pomadas al 0,1% dos veces al día durante un máximo de tres semanas, pasando a la pomada al 0,03% dos veces al día hasta la remisión de las lesiones. En niños se usa la misma pauta pero con la pomada al 0,03%. En el segundo caso, se puede usar en las fases agudas de la enfermedad por presentar un perfil de seguridad mayor frente al anterior. Es posible administrarlo durante periodos más largos.
  • Ciclosporina: Su uso se limita a pacientes con formas graves de atópia. La dosis está establecida en 3-5mg/kg/día. Este tratamiento mejora rápidamente los síntomas, pero en ocasiones la enfermedad tiende a recidivar tras su suspensión.
  • Radiación ultravioleta B (UVB): Solo en pacientes graves y dependiendo de la edad. Se emplea radiación de banda 311 µm y, generalmente, son necesarias muchas sesiones para obtener resultados.

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