Síntomas de Dermatitis atópica en bebés y niños

El prurito o picor intenso es el síntoma característico de la dermatitis atópica, una patología inflamatoria que afecta a muchos bebés y niños en la actualidad, y que puede aparecer a cualquier edad.

Por lo general, en los lactantes aparece alrededor del final del tercer mes hasta el sexto mes, y en los niños más grandes a partir de los tres años. Esta dermatitis suele desaparecer cuando llegan a la adolescencia, pero en algunos casos no se consigue solucionar el problema.

El proceso de la dermatitis no es más que una hipersensibilidad provocada por diversos factores como lo es el medioambiente, la constitución de la piel de la persona y aquellas características de tipo inmunológico o genético.

Con el avance de la sociedad y la creciente industrialización de zonas que van más allá de la ciudad, también se consideran otros factores que han ayudado a favorecer la elevada incidencia de los casos de piel atópica:

  • Polución
  • Humo del tabaco
  • Humo proviniente de la combustión de los vehículos
  • Mayor exposición a los alergénos (no propios de la zona, nuevos materiales sintéticos, ….)
  •  Infecciones de tipo viral, fúngica o bacteriana

¿Cuáles son los síntomas de la dermatitis atópica?

Para los recién nacidos, el prurito es el síntoma más importante. Este enrojecimiento acompañado de picor aparece en la cara, la frente y la barbilla, pero posteriormente se va extendiendo hacia otras zonas del cuerpo como los brazos, el pecho o incluso los tobillos.

Si la dermatitis aparece más tarde, ésta se suele dar con pequeños eczemas alrededor de los pliegues cutáneos (cuello, antebrazo, detrás de las rodillos, codos). En los casos más molestos, el prurito se desarrolla en la parte superior del labio (zona peribucal), detrás de las orejas o en las muñecas.

El picor provocará que el niño se rasque y que los receptores de la piel de nuevo se estimulen, causando más prurito en la zona incluso con la aparición de lesiones. La consecuencia de esto es que origina otro problema paralelo para los padres: el prurito impide que el niño o bebé pueda descansar por las noches debido a las molestias contínuas. Por eso, es de vital importancia diagnosticar a tiempo que lo que se padece es piel atópica y no un enrojecimiento o sequedad puntual, pues el tratamiento no será el acertado alargando así el proceso de cura.

¿Te gustó el post? Compártelo!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *