Piel Atópica: ¿Qué es?

La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel que cursa con inflamación, enrojecimiento y descamación. Se caracteriza principalmente por la existencia de un prurito (picor) tan intenso que puede llevar a un cambio en el estado de humor del paciente por causar problemas a la hora de dormir o de relacionarse con la gente (incomodidad por no poderse rascar). Una consecuencia de la dermatitis son las lesiones secundarias debidas al rascado, las cuales pueden evolucionar a la cronicidad.

Suele aparecer en edades tempranas con una clínica que puede variar a lo largo de la vida. Es una enfermedad que sufre variaciones, hay periodos activos y periodos de remisión. La mejoría de los síntomas está estrechamente relacionada con un seguimiento adecuado y la elección del tratamiento según la gravedad.

Si bien no se ha encontrado el factor desencadenande de la atopía, se ha llegado a la conclusión de que esta enfermedad es el resultado de un círculo vicioso de dermatitis asociada con activación de las células T, hiperestimulación de las células de Langerhans, defecto de la inmunidad mediada por células, y producción excesiva de inmunoglobulinas por las células B. Los factores genéticos tampoco estan descartados al 100%, dado que en un alto porcentaje de pacientes con atopía se ha detectado algún signo de asma, fiebre del heno o dermatitis eccematosa en su historia familiar.

Es difícil establecer un diagnóstico de la enfermedad dado que no existen pruebas de laboratorio que la detecten. Se cree que existe una relación entre el aumento de inmunoglobulina E (más de 200UI/ml) y de eosinofilos y la existencia de piel atópica, dado que se han encontrado estos valores similares en el estudio de diferentes individuos con la enfermedad. Si hay sospecha de infección secundaria, es conveniente realizar cultivos de la exudación de las lesiones y de muestras de las costras.

La dermatitis atópica es, por tanto, una enfermedad cutánea crónica no contagiosa, que evolucina por brotes y que, aunque tiende a desaparecer en la primera infancia, puede persistir durante toda la vida.

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