Medidas preventivas y cuidados de la piel para evitar dermatitis atópica

Para no tener que llegar al tratamiento farmacológico, siempre es conveniente saber qué tipos de medidas se pueden adoptar para evitar la aparición de dermatitis atópica, o al menos, reducir sus efectos sobre la piel.

En primer lugar, se tendrá en consideración lo primero que entra en contacto con la piel en la rutina diaria, por lo que la ropa a evitar será aquella que contenga lana o fibras sintéticas sin cubrir o forrar. Recuerda que para los recién nacidos es mejor utilizar la ropa de algodón, y además cuando toque lavarla nunca emplear detergente o meterla en la lavadora. La mejor opción para la ropa de algodón es lavarla a mano con agua y jabón, sin usar tampoco lejía ni ningún tipo de suavizante.

Tanto en los días de mucho frío como los de calor, hay que evitar cualquier cambio brusco en la temperatura. Generalmente, en los más pequeños ya se suele hacer pero en muchas ocasiones no se tienen en cuenta los cambios que pueden alterar la piel como la entrada a una tienda o centro comercial, la entrada a una piscina cubierta,etcétera…Son estos momentos de corto espacio de tiempo en los que la piel padece un contraste que puede afectar o alterar receptores cutáneos y favorecer la aparición de los primeros síntomas.

Este contraste de calor también debe aplicarse a los alimentos que son ingeridos. Hay que evitar dar la comida muy caliente y para el caso de los niños más grandes, y en la medida de lo posible, retirarles cualquier tipo de picante o especias. Mucho ojo con la comida rápida, pues habitualmente las carnes están condimentadas.

En cuanto al baño del bebé (o incluso el niño), el agua muy caliente está desaconsejada, pero tampoco hay que bañar al bebé o niño con agua tíbia. Una temperatura caliente pero agradable y de corta duración es necesaria para un cuidado correcto, siempre y cuando se realice dos o tres veces a la semana.

No hay que utilizar esponjas duras o manoplas, ni con textura áspera. Lo mejor son esponjas suaves o incluso naturales de venta en farmacias u otros establecimientos. Lo que se pretende en que no irrite más la piel de lo que está, ya que si frotamos se contribuye a empeorar la zona de prurito. Es como si rascásemos. Lo mismo debe aplicarse a la hora de secar al niño con una toalla: nunca frotar intensamente. Hay que secarlo por contacto, zona a zona. Es mucho más lento pero seguro. Posteriormente, y si se desea, se puede aplicar alguna crema emoliente sobre la piel de carácter hipoalergénico.

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