Medidas Higiénicas para combatir la piel atópica

La base de todos los tratamientos contra la atópia, bien sean farmacológicos o higiénicos, es la de mitigar el prurito, la xerosis (sequedad), la inflamación y la infección, en el caso de que aparezca. Aún así, de entre todos los tratamientos existentes en la actualidad no encontramos ninguno 100% eficaz, de manera que una buena educación higiénica hacia el paciente resulta fundamental para evitar brotes y recidivas de la enfermedad. Es muy importante que el paciente conozca su enfermedad y que aprenda, ya desde niño, a cuidar su piel.

 MEDIDAS DE HIGIENE Y CUIDADO PERSONAL DE LA PIEL:

  • Evitar una temperatura ambiente elevada en casa, ya que el calor excesivo es mal tolerado.
  • Una escasa humedad ambiental provoca sequedad en la piel. Evitar tener la calefacción por bomba de aire a demasiada temperatura, ya que seca el ambiente.
  • Evitar el contacto directo con lana, plásticos y gomas.
  • Los alimentos capaces de liberar histamina en grandes cantidades, favorecen la aparición del prurito, por lo tanto deberan evitarse, en la medida de lo posible (p.e., cítricos, café, cacao, fresas, mariscos, leche, huevos, frutos secos…).
  • En el caso de niños en edad vacunal, se tendrá que evitar la administración de vacunas con virus si a su vez se le está tratando con esteroides orales.
  • Deben evitarse tratamientos tópicos que contengan antihistamínicos, neomicina o sulfamidas.
  • Evitar el uso de perfumes sobre la piel lesionada.
  • El paciente deberá intentar no rascar las lesiones, ya que puede empeorar dichas lesiones o, incluso, favorecer la aparición de infecciones. En el caso de los lactantes y niños, es aconsejable mantener las uñas cortadas para evitar que se dañen la piel.

¿Que podemos hacer para mejorar los brotes?

Es recomendable bañarse en lugar de ducharse, durante al menos 20 minutos con agua templada. Añadir alguna sustancia emoliente al agua, como los coloides de avena, ayuda a calmar la inflamación y el enrojecimiento. En el caso de usar jabones, estos deberan ser de pH ácido y no contener sustancias irritantes. Si se utiliza esponja, debe ser suave, del tipo natural.

  • La piel se secará suavemente y sin frotar. No está recomendado el uso de secadores de aire caliente.
  • Después del baño, aplicar una crema emoliente por toda la piel. En el mercado hay un gran surtido de éstas, siendo las que contienen ácidos omega (aceite de onagra, ácido linoleico) o ceramidas las más aconsejables. Es mejor evitar las que contiene urea, ya que la piel atópica en pocos casos la tolera.
  • En caso de lesiones graves, pueden realizarse curas oclusivas con agentes hidratantes. P.e., si se presenta un brote en las manos, es frecuente aplicar agentes hidratantes y cubrirlas con guantes de algodón para favorecer la penetración de los activos.
  • A la hora de vestir, es preferible elegir tejidos de algodón. Evitar usar ropa ajustada, áspera o que arañe la piel. Es recomendable quitar las etiquetas de las prendas para que no ejerzan roce.
  • La exposición al sol resulta beneficiosa, siempre siguiendo medidas de protección y siempre y cuando el paciente no esté sometido a tratamiento farmacológico con antihistamínicos o antibióticos, ya que pueden resultar fotosensibilizantes.
  • Para aliviar el picor se puede enfriar el área afectada con compresas frías.
  • Es importante seguir las pautas médicas en el caso de estar bajo tratamiento farmacológico. Cumplir con las dosis y la duración de los mismos puede asegurar el éxito.

¿Que productos hidratantes son los más adecuados?

La piel está compuesta por ácidos grasos, ceramidas y colesterol, sustancias responsables de su protección frente a agresiones externas, y que juegan un papel importante en el mantenimiento de su hidratación. Las personas con atópia presentan un desequilibrio en la barrera lipídica, provocando pérdida de agua y deshidratación, lo cual se traduce en la aparición de fisuras microscópicas a través de las cuales pueden penetrar alérgenos, responsables del proceso de inflamación e irritación característicos de la patología. Es por este motivo que los productos hidratantes que escojamos deberán aportar a la piel esos ácidos grasos que le faltan, suavizando la piel y aportando elasticidad y sensación de bienestar al paciente. Son lo que llamamos “productos emolientes”.

Los más utilizados son los productos en forma de aceites, lociones (sin alcohol), cremas o pomadas.

En su formulación contienen aceites minerales o vegetales, ceramidas, humectantes (glicerol), antipruriginosos (glicina) o activadores de la regeneración cutánea (dexpantenol). Pueden contener también sustancias como la urea o el ácido láctico que, según su porcentaje, tiene poder queratolítico, acción de gran utilidad cuando el paciente presenta zonas engrosadas (con rugosidades). Aún así, no todos los pacientes toleran la urea, ya que en zonas no especialmente engrosadas, su aplicación puede dar sensación de picor y escozor.

Los preparados hidratantes deberan aplicarse diariamente, a ser posible dos veces al día, y preferentemente, después del baño ya que la absorción de los componentes es mayor.

Definiremos ahora cada formulación según sus características:

  • Aceites de baño: Suelen ser mezclas de diferentes aceites minerales o vegetales que, añadidos al agua del baño, forman una capa fina sobre la piel, evitando la pérdida de agua de la misma.
  • Cremas: Son emulsiones de fase externa acuosa, muy ricas en agua, cuya formulación ligera permite ser utilizadas en el rostro. Se recomienda su uso después del baño.
  • Pomadas: Son emulsiones de fase externa oleosa, con lo cual el porcentaje de fase grasa es superior a la crema. Tiene un mayor poder oclusivo frente a las anteriores, con lo cual son recomendables para zonas de mayor sequedad y rugosidad. Por su galénica “más espesa”, no es agradable aplicarlas en la cara ni en zonas de mucho vello.
  • Lociones: Son más fáciles de aplicar que las anteriores debido a su mayor proporción de fase acuosa, aunque su poder de protección y reparación de la piel es muy inferior. Se deberá tener en cuenta a la hora de escoger, que la loción no tenga perfumen que puedan irritar la piel.

¿Te gustó el post? Compártelo!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *