Clínica de la piel atópica

La dermatitis atópica no es más que una expresión de la atópia en sí. Si bien es difícil encontrar una definición adecuada del término, se podría resumir como la existencia de hipersensibilidad frente a proteínas heterólogas.

En la aparición de la atópia intervienen mecanismos inmunológicos, genéticos, ambientales, idiosincrásicos de la propia piel del individuo atópico, factores externos como la dieta, aeroalérgenos, microorganismos, sequedad ambiental, disminución de la temperatura…

La atópia se caracteriza por la aparición de una triada clásica: asma, rinoconjuntivitis y dermatitis. Si bien estos síntomas son los más comunes, también se ha asociado a atópia algunos tipos de jaqueca, la urticaria crónica o determinados transtornos gastrointestinales. En resumen, la atópia no es más que una hiperreactividad cutánea de un individuo frente a diversos factores ambientales que, en individuos no atópicos, son inocuos.

Según se estudia la enfermedad, se han encontrado coincidencias en el estado de la piel en diferentes individuos atópicos:

  • Xerosis: El paciente de atópia suele presentar una piel seca y áspera, debido a la pérdida de ceramidas en la epidermis. Esta piel es más sensible, más pruriginosa y más susceptible frente a los agentes externos ya que con frecuencia y en casos graves, se pierde la continuidad de la capa córnea, apareciendo grietas y fisuras a traves de las cuales pueden penetrar agentes patógenos. A simple vista pueden observarse las líneas de la piel bien diferenciadas.

  • Pitiriasis alba: Son áreas con descamación fina, redondeadas y diferenciadas del resto de la piel por presentar menos coloración. Los bordes de las manchas estan mal delimitados. Son lesiones asintomáticas aunque con tendencia a producir hiperqueratosis folicular, dando a la piel un aspecto pálido. Suele aparecer en mejillas, superficie lateral superior de los brazos y muslos, y es más frecuente en niños pequeños. Tiende a desaparecer con la edad adulta.

  • Pliegue de Dennie-Morgan: El llamado “doble párpado inferior”, el paciente que lo padece sufre de un leve edema palpebral inferior, que hace aparecer un segundo pliegue bajo el ojo. Estos pliegues suelen permanecer durante toda la vida, aunque con la edad suelen hacerse menos evidentes. La aparición de este doble párpado es un buen signo diferencial para diagnosticar a un individuo de atopía.

 

  • Dermatosis palmo-plantar: Se le conoce como “síndrome de pies y manos secas”. Suele comenzar con descamación en los pulpejos de los dedos, llegando a extenderse por toda la mano. Según la complejidad, existen muchos tipos de esta dermatosis: irritativa, queratolítica, eccematosa, alérgica…

 

 

  • Dermatitis friccional: Lesiones papulosas o vesiculosas acompañadas de prurito en zonas de roce permanente (codos, nalgas, muslos…)

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